Hacía muchos años que no la veía, y sigue siendo un drama realmente duro. Para el que no la conozca, que serán pocos, "Días De Vino Y Rosas" (1962) es la historia de una pareja que poco a poco se va sumergiendo en la agonía del alcoholismo. En un principio solamente es él el que bebe, pero arrastrará a su mujer a un infierno del que procurará salir cuando está sobrio.
Jack Lemmon nos demuestra porqué es un gran actor, quizá menospreciado en demasiadas ocasiones, y presenta un registro que nada tiene que ver con el que le hemos visto en otras grandes interpretaciones (por citar algunas; “Primera Plana”, qué es mi favorita, “Con Faldas Y A Lo Loco” o “El Apartamento”).
Su personaje, Joe, es el principal protagonista, pero no le hace sombra a una Lee Remick que está también maravillosa en el papel de la esposa de Joe.
Muy especial también el padre de Kirsten (Remick), que ve cómo su hija va cayendo poco a poco en una espiral autodestructiva, que arrastra también a su nieta, prácticamente olvidada por Joe y Kirsten. Ella anhela ver la vida de colores hermosos, y eso solo lo proporciona el licor. Joe tiene momentos de lucidez y es capaz de dejar de beber de vez en cuando, pero la extraña historia de amor que les une lo complica todo mucho.
En esta película hay una de las escenas más sobrecogedoras que recuerdo haber visto. No quiero destriparla, pero para el que la haya visto bastará recordarle que es cuando Kirsten está dando pecho a la hija.
En fin, una grandísima película que no hay que ver si se está deprimido, pero que es un clásico en toda regla.
Para estrenar el Digital +, hoy hemos visto el documental “Stones In Exile”, que nos trae grandes momentos inéditos sobre la grabación del irrepetible “Exile On Main Street”.
Y debo decir que me ha gustado mucho. Son impagables esas escenas de unos Stones jóvenes y en un momento de creatividad máximo.
La verdad es que no tengo claro qué me gusta más, si los Rolling Stones de los 60´s o los de los 70´s.
El documental hace especial hincapié en la locura de drogas y excesos vividos en “Nellcote”, la casa de Keith Richards en Francia, donde conviven un montón de personas durante el tiempo de grabación. Para terminar el disco, los músicos viajarán a Los Angeles, quizá porque de otra manera no hubiera podido ser acabado.
De todas formas, me da la impresión de que a veces se pierde un poco la película en hacer tanta referencia en el tema excesos, y algo menos en lo musical, aunque las imágenes que nos muestra lo hace realmente atractivo.
Del disco poco hay que hablar, y creo que la definición que hace Jack White en el mismo documental, es suficientemente reveladora: “Exile On Main Street” es como ir en 15 direcciones distintas a la vez. Es tan rico musicalmente hablando, que lo hizo inclasificable para los críticos.
Lo dicho, un muy interesante documento que no decepcionará en absoluto a los seguidores de esta irrepetible banda.
Bueno, pues han sido justos dos años de estancia en Madrid. Dos años hace que me contrataron en Zinkia como diseñador en el Departamento de Videojuegos, hasta el próximo día 10 de Enero, que nos echarán a 13 currantes del sector.
Podríamos decir que es una putada. Es cierto que en los tiempos de crisis galopante que vivimos, quedarte sin empleo puede ser la peor de las noticias. Si a esto añadimos que se trata de un trabajo que me gusta y en el que he ejercido 9 años (en estos momentos caigo en la cuenta de que prácticamente me he tirado la cuarta parte de mi vida en Madrid…le tengo un cariño especial a esta ciudad, creo que es normal), pues podríamos incluso poner el grito en el cielo.
Pero no. En realidad estoy feliz. Está claro que me costará encontrar un nuevo trabajo, pero entre el tiempo que hemos pasado separados Encar y yo y el nacimiento de Hugo…qué quieren que les diga…me vuelvo a casa encantado de la vida, dispuesto a recuperar el tiempo que perdimos separados durante el embarazo, y dispuesto a disfrutar de esos pequeños momentos que hacen grande la vida (la siesta con Pequeñito, despertar junto a ambos, comer todos los días con Encar, verla en ropa interior por la casa, ver los cambios diarios de Hugo…un sinfín de grandes placeres!!!).
Así que nos toca una nueva mudanza. Dicen que tres mudanzas equivalen a un incendio. Pues a Encar y a mí se nos ha quemado la casa ya varias veces.
Empieza la cuenta atrás para un nuevo cambio en nuestras vidas.
Dejamos a Pocoyó, Elly y Pato y dejamos un montón de amigos en Madrid y grandes compañeros de trabajo. Hemos terminado mal con Zinkia. Tras una cara “amable” de empresa familiar se encontraba lo que en todas las empresas; engaño, avaricia, nulo interés y solo nos faltaba escuchar de la abogada contratada exclusivamente para despedirnos ("Despider" la llamamos) que somos unos mercenarios por no conformarnos con las migajas que nos habían ofrecido por irnos…será hipócrita!!!!
Terminamos un juego para DS, otro para Wii, una aplicación para IPhone y un prototipo de realidad aumentada para PlayStation 3. Solamente salió a la calle el Pocoyizador, y eso es un bagaje malo.
Pero lo dicho; nos llevamos un montón de cosas aprendidas y un nuevo montón de amigos.
Y para empezar esta cuenta atrás, nada mejor que ponerle una banda sonora en condiciones, el tema de Los Enemigos, unos de los mejores grupos que ha parido este país (y madrileño, encima).
Esta mañana he puesto este disco que alaba las grandes “hazañas” de distintas familias mafiosas italianas, a través de las voces de distintos cantantes. Parece ser que se trata de una trilogía que recoge folklore italiano de esta guisa, y que fue un boom de ventas.
Está entretenido como curiosidad, aunque la Encar, cuando lo ha escuchado, creía que había verbena fuera.
A mí me ha servido para recordar los viajes al sur de Italia y a Sicilia. Creo que en este blog ya he hablado en alguna ocasión de aquellas visitas, y tampoco es plan de repetirse. Pero he recordado, por ejemplo, nuestra visita a Corleone, un pueblo con muy poca vida y que arrastra su leyenda gracias al libro de Mario Puzo y, sobretodo, a la fantástica trilogía (aunque a veces me pregunto si la tercera entrega se puede si quiera comparar a las otras dos cintas) El Padrino. Cuando llegamos al pueblo, un tipo nos estuvo siguiendo durante un buen rato. A veces se escondía, también disimulaba, pero más que un peligroso individuo, nos pareció un aburrido de la vida.
Más chocante fue nuestro encuentro en Palermo en aquel bar de no recuerdo qué barrio alto no recomendado en las guías turísticas, cuando nos encontramos a un personaje al que todo el que pasaba le hacía reverencias y le besaba y mostraba sus respetos.
El dueño del bar se empeñó en que nos quedáramos a comer, aunque yo no recuerdo ver comida en aquel extraño local, cuando fui a pagar las birras Peroni que nos habíamos zampado.
Salimos de allí, no sin agradecer reiteradamente su invitación, pensando que aquella era la mejor opción.
Qué gran tierra el sur italiano. No es el paraíso terrenal y, de hecho, aparecen extrañas sensaciones en ese ambiente hermético. Pero tiene un encanto especial, quizá por la decadencia propiciada por su triste realidad, aunque uno no sabe lo que es la vida si no ha visitado en alguna ocasión un mercado de Nápoles o de Palermo.
Y eso, que el disco es curioso, pero no algo que vaya a escuchar todas las semanas.
Definitivamente parece que el granadino nos ha dejado.
No voy ahora a alardear de ser un flamencólogo o algo parecido, porque nada más lejos de la realidad.
Pero sí que hay dos discos de Morente que me gustan especialmente. Uno es "Omega" que, sin duda, forma ya parte de la historia de la música de este país. Ese acercamiento o fusión entre Rock y Flamenco nunca había generado una obra tan magna. Y lo hizo con otros granadinos ilustres; Lagartija Nick.
Pero mi favorito no es este.
Mi favorito es "Sacromonte", pues recuerdo que en el piso de estudiantes me lo grabó mi amigo Míchel y yo lo escuchaba muchìsimo. Este amigo me llevó a varios recitales de flamenco, y así pude ver a El Lebrijano en su día, por ejemplo.
Y disfruté mucho aquello. Es cierto que mi interés por el Flamenco no fue mucho más allá, pero puedo recomendar un buen recital flamenco porque yo mismo los he disfrutado.
Ahora leo que la casa de Enrique Morente ha sido asaltada mientras estaba hospitalizado y leo que la familia denuncia negligencia médica.
Qué triste.
Me ha dado pena, como me suele apenar que cualquier artista nos deje. Así que un recuerdo para Morente y otro para Míchel, que seguro que está fastidiado. Ésta era la canción que más me gustaba de aquel "Sacromonte".
Buen viaje, Maestro.
Tiro tiré
Una rosa en un rosal gasta mucha fantasía. Viene el viento y la deshoja, ya está la rosa perdía. Una rosa en un rosal gasta mucha fantasía.
Nena por tu cariño, tu cariño morena sabes que me estoy muriendo. Y en vez de causarte pena de mi amor te estás riendo. Y nadie te querrá en el mundo como yo te estoy queriendo.
No sé si mañana podré salir por fin a la calle y volver a estar acompañado, pero todo parece indicar que prácticamente solo quedan costras y picores.
Después, las costras descubrirán las marcas y secuelas que pudiera dejarme la enfermedad.
Me importa poco.
Lo que deseo es que acabe de una vez.
De hecho, con este post pongo fin a esta fascinante trilogía. Y, hablando de trilogías; éstos días los he aprovechado para echar una nueva ojeada a dos de mis favoritas: El Señor De Los Anillos y la clásica de Star Wars.
Las he vuelto a disfrutar.
Creo que en ambos casos la segunda película es la mejor, aunque mi favorita de todas es la primera entrega de La Guerra De Las Galaxias, pues es la primera película que vi en un cine y recuerdo perfectamente que mi padre nos llevó y que se quedó dormido mientras nosotros flipábamos. La segunda película que nos llevó a ver fue Grease, a la que también tengo un especial cariño pese a la ñoñez de la cinta.
Y además he tenido tiempo de pintar unas puertas y unas persianas de madera y a recibir noticias desde Madrid. Me convocaron a una reunión urgente (a la que naturalmente no puede asistir) en la que han anunciado que quieren cerrar nuestro departamento.
Parece ser que la idea es que algunos acepten el despido, otros entren en un régimen especial de suspensión de contrato temporal y otro pequeño grupo se quede para mantener bajo mínimos el departamento mientras se sigue buscando un "publisher" que saque los juegos para Wii y Nintendo DS terminados y que financie el prototipo de realidad aumentada que tenemos acabado para Play Station 3.
Pero está claro que Pocoyó nos manda al paro. Y a mí, particularmente, no me desagrada la idea de volver definitivamente a casa, pero naturalmente hay que negociar las condiciones y solamente han anunciado la intención. Las reuniones continuarán mañana.
Y respecto a músicas, pues hoy me han acompañado The Jam y su "In The City", un disco fresco y lleno de vitalidad, con un Paul Weller que ya destacaba como el gran compositor que és. “Art School” y la propia “In The City” son mis canciones favoritas de este disco. Mi edición es de 1977, por cierto. Buscando algún vídeo que colgar de ellos, he visto un viejo programa de la televisión inglesa en la que el gran Marc Bolan los presenta. Aunque al final no lo he incluído en esta entrada porque la canción no correspondía a este álbum.
Por otro lado, he saboreado una de las obras fundamentales del Rock And Roll: “Fillmore East” de The Allman Brothers Band. Tengo una preciosa edición en doble vinilo del mismo año en que salió el disco; 1971. Decidir escuchar este disco es algo parecido a ponerte uno de música clásica, y son tantos los pasajes musicales fascinantes que hay en él, que no voy a entrar en valoraciones. Muchas veces digo que este tipo de grandes bandas no son mis favoritas, pero si te dejas llevar por un disco grandioso como éste, tienes asegurados unos momentos en el paraiso.
La anterior terminó de una manera inesperada. Resulta que a partir de las 00:00 horas echaban por La 2 el extenso documental "The Promise: Darkness On The Edge Of Town", que nos muestra todo el proceso creativo del esencial disco de Springsteen & The E Street Band. Un repaso exhaustivo a toda su concepción, explicándonos la dificultad de superar el éxito de "Born To Run" haciendo un disco totalmente diferente, retrato de un momento en la vida de Bruce en la que nos quiere contar sus inicios, dónde se crió, cómo eran las fábricas, cómo los trabajadores, cómo se vivía en su New Jersey natal.
Conoceremos la penosa situación legal por la que no podían entrar en estudio, o cómo tardaron meses en encontrar el sonido de la batería, o cómo trabajaron cada tema, para luego desechar gran cantidad de composiciones. Incluso se puede apreciar la gran tarea que hay a nivel de Art Work y lo que significa hacer un disco como concepto global, algo que choca quizá con los tiempos de descargas que corren.
Todo esto se logra con muchísimo material del momento de la grabación, más los testimonios actuales de sus protagonistas. Las imágenes permanecieron guardadas en un cajón durante tres décadas. El propio Bruce reconoció haber olvidado su existencia hasta que hace diez años tuvo ocasión de reencontrarse con ellas. En Toronto, durante la presentación de The Promise, Springsteen es entrevistado por el actor Edward Norton y le confiesa la influencia de películas del momento como “Taxi Driver” y “Malas Calles” en el disco, ya que recogían también el pesimismo yankee de la época (poco tiempo transcurrido tras la derrota no aceptada de Vietnam, la recesión económica en la era de Jimmy Carter, etcétera).
Y tengo que destacar cómo nos encontramos a Springsteen, que es un chaval de 27 años, aunque parece menor en las imágenes, obsesionado por la composición y los detalles. Sin duda tuvo que ser claustrofóbico el darle forma a todo el disco, ellos aparecen desesperados en más de una ocasión.
Hay imágenes fantásticas, como la versión a capella de "Sherry Darling" , una de mis canciones favoritas de Bruce, que hacen Springsteen y Little Steven. Un tema que finalmente aparecería en el disco “The River”, y no en este “Darkness”.
Realmente me ha encantado y lo recomiendo al 100%.
Pero la enfermedad sigue su avance. Jamás pensé que mi piel pudiera cobijar un daño similar a las 10 plagas de Egipto.
Así que he escuchado un par de discos más que voy a comentar rápidamente, para no empezar a cansar.
Habrán comentado ya en sus casas, con sus seres queridos, que éstos días he tenido colgada por aquí la portada del “The Longest Day” de The Del Fuegos. En efecto, cada cierto tiempo me gusta escuchar este disco. Dicen que The Del Fuegos fue uno de los grupos que “salvó el Rock” allá por los 80´s , cuando el After-Punk y los sintetizadores lo azotaron fuerte, recuperando las raíces junto a otras grandes bandas como Long Ryders, Dream Syndicate o Jason And The Scorches. No sé si la cosa llega a tanto, pero desde luego que fueron un bocanada de aire fresco tras el vendaval punk, y que estamos hablando de atractivas bandas que nunca llegarían a llenar estadios, pero que ni falta que hace.
El otro disco que quería simplemente comentar que también está sonando es “Gold Against The Soul” de Manic Street Preaches, el segundo de la banda, aún con el tristemente desaparecido (y nunca encontrado) Richey James. Espectacular comienzo del álbum con “Sleepflower”, “From Despair To Where” y “La Tristesse Durera”. De la cara B me quedo con “Roses In The Hospital”, tema que espero no sea premonitorio sobre dónde acabaré tras este periplo por el mundo de la enfermedad ultra-contagiosa.
Y lo voy a dejar aquí. Hay más discos y más cosas que contar, pero prefiero pecar de prudente que de pesado.
La varicela ha ocupado toda mi piel y mis dos amores han tenido que dejarme solo para que no contagie a mi pequeño, que tiene apenas 20 días y no puede ser expuesto.
Me quedo separado del mundo por unos días, con mis discos y mis películas. Menos mal que éstos no se pueden contagiar, todo lo contrario, me levantan un poco el ánimo. Es un buen momento para darle un empujón a mi discografía en formato vinilo y disfrutarla todo lo que pueda.
Así que para empezar el repaso, nada mejor que el "Strange Days" de The Doors.
Mi relación con los Doors es tan atípica como el infectarme con este virus a los casi 40 años. Toda la vida me la he pasado rajando sobre ellos (me hizo mucho daño el ir al estreno de la película de Oliver Stone en su día, me llenó de prejuicios con el grupo), pero desde hace unos años mi opinión es totalmente diferente.
Y este "Strange Days" es uno de mis favoritos. Empezando por la portada, que quizá sea la que más me guste de todas las portadas de la historia que uno haya podido ver. En realidad la carpeta entera, pues la foto de contraportada es tan mágica como la frontal.
Y qué decir de la música, donde destaco especialmente piezas como "You´re Lost Little Girl", "Love Me Two Times" y "My Eyes Have Seen You". Sin embargo, "People Are Strange" es quizás el más popular de esta lista de grandes temas que componen el álbum.
Y, bueno, pese al título del post, no estoy bebiendo vino (aunque lo haré) y esto no es lepra, pero vaya si se parece.
Buffalo Springfield: Buffalo Springfield
Otro disco que he recuperado del olvido. Sigo siendo un gran desconocedor del legado de Neil Young (me supera su gigantesca obra, me da vértigo, nunca sé por donde empezar) y más en en la etapa de los 60, así que le he pegado una merecido escucha a este LP.
Me entran mejor los temas firmados por el canadiense que los que firma Stephen Stills (exceptuando, probablemente, "For What It´s Worth" y "Leave") y, en líneas generales, disfruto el disco, pese a no estar entre mis favoritos.
De momento estoy con estos dos clásicos, ya les iré narrando éstos días las joyitas que voy recuperando, pero acaba de llegar el músico de la cabra y se ha instalado a tocar terribles villancicos con su organillo debajo de mi ventana y se me ocurren tres opciones: o espero a que se largue, o me quito la vida, o me abalanzo sobre el maldito y le contagio esta mierda.
Bajo este título podría hablar de aquella cafetería cartagenera que regentaba la simpática Merche y el mala follá de Pepe Leches y en la que nos tomamos muchas cervezas y donde vencí una y otra vez al mus, agrandando mi leyenda de magnífico jugador.
Pero no, lo que voy a comentar es mi devoción por la película de Kubrick, que sería mi favorita de él si no hubiera rodado La Naranja Mecánica, cosa que hace que no me decante por ninguna de las dos en particular.
Y, como todos los años, la vuelven a poner en TV. No falla.
Aún teniéndola en DVD, la he vuelto a visionar y he recordado porqué le tengo tanto cariño a este film. La razón principal es la mirada de Douglas. Cuando mira insolente, cuando mira desafiando...jamás hubo una mirada tan libre en la historia del cine.
Otra cosa que me encanta es la historia, desde luego, romántica como pocas. Y otra imprescindible son Charles Laughton y Peter Ustinov (especialmente el diálogo en el que ensalzan la obesidad).
De todos es conocida la escena censuradísima en su día entre Laurence Olivier y Tony Curtis y el tema de las ostras y los caracoles. La verdad es que ahora mismo parece casi cómico, pero imagino que en el 60 fue poco menos que pornográfico.
Investigando un poco descubro que las batallas fueron rodadas en las afueras de Madrid, y que los extras que hacían de legionarios eran soldados españoles...y pienso; jamás un ejército sirvió para tanto...también descubro que Kubrick utilizó enanos y mancos con prótesis para simular desmembramientos convincentes...qué jodidamente imaginativo es el cine!!!
En fin, que ahora que la varicela se ha apoderado de mi cuerpo, qué mejor momento para esclafarte en el sofá con cientos de erupciones y unos grados de más de temperatura y volver a sentir la magia del cine con mayúsculas.
Y, por supuesto...yo soy Espartaco...yo soy Espartaco...yo soy Espartaco...
Craso: ¿Te reprimes de todo vicio para respetar las virtudes morales? Antonino: Sí, amo. Craso: ¿Comes ostras? Antonino: Cuando las tengo, amo. Craso: ¿Comes caracoles? Antonino: No, amo. Craso: ¿Consideras moral comer ostras e inmoral el comer caracoles? Antonino: No, amo. Claro que no. Craso: Cuestión de gustos, ¿no? Antonino: Sí, amo. Craso: Y el gusto no es lo mismo que el apetito, y por tanto no se trata de una cuestión de moralidad, ¿no es así? Antonino: Podría verse de esa manera, amo. Craso: Es suficiente. Mi toga, Antonino. Mi gusto incluye... tanto los caracoles como las ostras.
Cierto es que estamos tan liados con esto de la primera paternidad que ni he tenido tiempo para repasar mis blogs favoritos, y mucho menos de poner al día este rincón.
Como tampoco puedo hablar de películas, discos recién descubiertos, o de libros (a excepción de los del pediatra Carlos González, que no creo que les interese demasiado), he encontrado un momento para comentar la primera canción que ha escuchado Hugo y el primer disco completo.
No se preocupen, que a partir de ahora no todo lo que diga tendrá que ver con el pequeño, que aunque esté babeando con el muchacho no voy a hablar de él en exclusiva. Pero sepan que seleccioné cuidadosamente la primera canción que quería que escuchase. Sé que no es un tema precisamente concebido para niños, pero fue "Downtown Train" de Tom Waits la canción que tenía preparada en el coche para que nos acompañase en el trayecto del hospital a casa. La canción estaba en un CD recopilatorio pensado para que sonase en el coche durante el embarazo. A Waits le seguían temas de The Black Crowes, Aretha Franklin, Ramones...pero confesaba el otro día Encar que la canción que más escuchó durante esos nueve meses fue el "Shook Me All Night Long" de AC/DC, para mi sorpresa.
Y ya en casa, había que decidir qué primer disco escuchar. Realmente este tipo de "frikadas" son cosa mía, su madre pasa un poco de estas cosas, que para mí sí que están cargadas de significado. El LP por el que nos decantamos fue el "Abbey Road" de The Beatles. Me encajan las melodías y las cuidadas voces de los de Liverpool para procurar la paz y el sueño del pequeño y, me da la impresión, que "Here Comes The Sun" es su tema preferido (una muestra de gran personalidad que escoja un tema de George Harrison y que no caiga en el típico juego de elegir entre Lennon o Macca), que ya le dedicó su tía el día que nació.
En fin, luego he comprobado que también le va Bob Marley y ya seguiremos disfrutando de la música y, sobretodo, de Hugo.